Semillas de paz

“El odio no disminuye con más odio, 

el odio disminuye con amor”.

Buda.

Personalmente nunca he sido fanática de celebrar o conmemorar un día en específico, me parece que todos los días son oportunidades para practicar el respeto, el amor, la cordialidad, la igualdad, el agradecimiento, la escucha, la paciencia, y tantos valores que nos hacen llevar una vida más ecuánime y feliz.

Hay días para todo, día de la mujer, día de los abuelos, día del niño, día de la no violencia, día de la mascota, día del amor, día del árbol, y así infinitamente.  Hemos creado tantas barreras y diferencia entre los seres vivos, que sólo basta que exista un humano que se crea superior a otro por su género, su cabello, su color de piel, su nacionalidad, su lengua, sus estudios, su modo de pensar, para que aparezca una guerra y todo un país se desmorone.

Existen tantos tipos de violencia, que destinar un día para cada una de ellas me parecería un tanto absurdo. Debemos ser conscientes de cada acto que hacemos, hacia todo tipo de vida: mujeres y hombres, niños y ancianos, animales y plantas, hacia la Tierra, hacia el agua, hacia cualquier elemento que exista en este planeta.

Llevamos una vida demasiado rápida, que muchas veces convertimos a la violencia en algo cotidiano, en sucesos que pasan fuera de nosotros y no tenemos el control sobre ellos. Vemos guerras entre países, actos terroristas, de odio, personas sufriendo por la mala decisión de otros, ¿será que pasa fuera de nosotros? Cada humano tiene dos semillas, la de la violencia y la de la paz, y cada día decides cuál alimentar, si no alimentas una de las semillas, ésta se irá haciendo cada vez más pequeña hasta que no tenga incidencia en el campo del cuerpo. ¿Qué semilla quieres alimentar más? De esto dependen tus relaciones, tus acciones de cada día, tus pensamientos, tus emociones.

La violencia genera odio, y éste sólo se puede sanar con amor. Dejemos de sentirnos superiores a los demás, de creer que una persona vale más que otra por su género, color de piel o forma de hablar. Somos seres humanos viviendo una experiencia de vida, y cada uno quiere encontrar la felicidad y el bienestar, cada persona que observas en la calle tiene la capacidad de hacer crecer esta semilla de paz, todos tenemos esta hermosa capacidad, y lleva más beneficios al cuerpo. ¿Te has dado cuenta que cuando estás feliz y en calma te enfermas menos? ¿Quién querría enfermar todos los días?

Mantengamos nuestra mente sana, en calma, libre de violencia hacia cualquier ser vivo, y borremos las fronteras que nos alejan del corazón del otro y no permite que nuestra semilla de paz crezca.

Que cada día podamos recordar que todos los seres vivos son dignos de merecer amor, paz y abundancia, y que cada acto que hagamos en el día sea con la semilla de la paz, y no de la violencia.

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