¿Quién eres?

Si quieres conocer a una persona,

no le preguntes lo que piensa,

sino lo que ama

(San Agustín)

Una mujer soñaba que estaba a las puertas del paraíso y un ángel le preguntaba:

– ¿Quién eres tú?

– Una mujer

– No te pregunté con qué género te identificas, sino quién eres tú

– Soy Emma Gutiérrez

– No me interesa saber tu nombre; quién eres tú

– La esposa del gobernador

– No te cuestioné tu estado civil; quién eres tú

– La madre de dos hijos

– No te pedí que me dijeras cuántos hijos tienes, quién eres tú

– Una maestra de primaria

– No te pregunté a qué te dedicas

– Una mexicana de treinta años

– No te pregunté sobre tu nacionalidad ni tu edad

– Una buena cristiana

– Te he preguntado quién eres, no tu religión

Harta de tantas respuestas incorrectas, Emma finalmente respondió:

– Un ser humano.

– Hay muchos seres humanos; ¿en qué te distingues de todos ellos?

La mujer guardó silencio unos minutos; la respuesta le llegó como una inspiración.

– Yo soy el cuidado que le doy a mi familia, soy el cariño que le tengo a mis alumnos, soy el trabajo bien hecho, la risa de mi familia, el agua que alimenta mis plantas, los libros que me reconfortan, la naturaleza que me ilumina. Soy lo que amo.

– A fin has entendido, respondió el ángel.. Bienvenida al paraíso.

***

Estamos acostumbrados a identificarnos con aspectos de nosotros que no somos nosotros. Decimos que somos nuestro cuerpo, nuestro sexo, nuestra profesión, nuestros hábitos y aptitudes. Y sin embargo, si lo pensamos bien, nuestra esencia se encuentra en otra parte. Podemos cambiar nuestro nombre, trabajar en otra cosa, adoptar otra religión e incluso operarnos para optar por el sexo contrario. ¿Entonces somos personas distintas? No, porque no somos nuestro cuerpo, ni el lugar en donde nacimos o nuestra profesión o nuestras propiedades. Todo eso puede perderse o cambiar y sin embargo, lo esencial seguirá inmutable.

¿Quiénes somos entonces?

Somos lo que amamos.

Somos a quienes amamos.

Nos convertimos en lo que amamos

¿Amas la tierra? Eres tierra.

¿Amas el dinero? Eres dinero

¿Amas el miedo? Miedo eres.

Si queremos saber quiénes somos preguntémonos: ¿Qué amamos?

¿En qué ocupamos nuestro tiempo? ¿Qué perseguimos?

¿Somos la diferencia? ¿ En qué nos ha convertido el amor que profesamos?

¿A quiénes amamos? ¿se nota?

Lo que respetamos, veneramos o admiramos, nos identifica. Francois Mauriac afirmaba: Llegar a ser alguien significa llegar a ser otro distinto a sí mismo.

El amor nos permite ese milagro.

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