Esperanza

Empieza a construir flores en el camino,

a crear espacios no conocidos

y manantiales no descubiertos.

Colorea de arcoíris tu perfume,

planta rosas en el desierto

y pétalos dulces en el invierno.

Aprende del viento sus desmanes

y acaricia la vida en cada paso

de acuerdo a la fragancia de los mares.

Así, ve descubriendo el mundo de la esperanza,

los soles brillantes y la sonrisa olvidada.

Comprueba todo lo no creíble

y duda de todo lo comprobable.

Nunca te canses de buscar

estrellas de mar o arbustos para rezar,

que a pesar de no encontrar las ganas,

siempre permanecerá la magia

en cada una de tus alboradas.

Y si llegase a pasar, por alguna razón,

que se te esconda el anhelo,

cierra los ojos, respira profundo,

y siente ese instante de aire cálido

que se prende con cada célula de tu cuerpo.

Y entonces, empieza de nuevo,

a construir flores en el camino,

a pintar  los rostros olvidados,

a tejer sueños en el espacio.

Disfruta, ama, observa con ojos de niño

aquel paisaje no visto,

el color de la flor recién levantada,

la música de las gaviotas al cielo,

el aroma de la hoja mojada.

La esperanza del presente,

la esperanza del encuentro

de la esencia de la vida

con la magia del momento.

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